viernes, 2 de octubre de 2009

El volcán Fujiyama



El volcán Fujiyama se encuentra en la isla de Honshu, cerca de Yokohama, justo en la parte central de Japón, y al oeste de Tokio ,en el continente asiático (sí quieres ver dónde se encuentra pulsa aquí).Este volcán se encuentra elevado sobre una altiplanicie de una altura media de 1.000 metros, en la parte meridional de una vasta depresión tectónica, denominada Fosa Magna. Tiene 3.776 metros de altura,lo que le convierte en la montaña más alta de Japón. Al este de la fosa se extiende la llanura de Tokio, y en la parte occidental, la triple cadena de los Alpes Japoneses. El cráter tiene un diámetro de unos 670 metros y se abre unos 220 metros de profundidad, aproximadamente, del que salen chorros de vapor caliente y en el borde externo brotan unos manantiales considerados como terapéuticos. Su clima es un tanto variable, en julio y agosto hace una temperatura aceptable en la cima, y la vida hierve alrededor del pequeño pueblo surgido en la cima: lo forman el templete dedicado a la princesa Fuji, con sus tiendecitas, albergues, un ambulatorio y un puesto de policía,aunque no es un asentamiento fijo. Mientras que en cuanto caen las primeras nevadas, se puede llegar alcanzar una temperatura de 35 grados bajo cero.El tiempo es tan variable es debido a que el Fujiyama está en una zona muy próxima al océano.















Su nombre (el antiguo Fuzi o Fuzhi) es un nombre con grandes posibilidades de investigación. Los investigadores aún no han llegado a ningún acuerdo sobre el nombre, pero el término corriente, Fuji-san sólo significa la montaña Fuji, y san es la traducción china de montaña (Shan). Los poetas denominan el volcán Fujino-yama, tiene el mismo significado, y en Europa, Fujiyama no significa otra cosa que su corrupción.
El nombre se puede escribir con dos caracteres,y significaria “sin rival” o también “inmortal”. Otros prefieren usar el ideograma que significa “riqueza y prosperidad” o “tesoro de los
samurai”. Toda esta terminología nos lleva a descartar el origen autóctono del nombre. Por otra parte, cuando los japoneses colonizaron la zona, se enfrentaron contra el pueblo de los ainos, por lo tanto, Fuji sería la corrupción de Ainu Huchi o Fuchi, nombre de la diosa del fuego. Pero como los ainos no daban nombre a las montañas, Fuji podría derivar del verbo “posh” (desembocar, estallar), apelativo adecuado para el Fujisawa, el pequeño torrente que se origina en la montaña.Aunque en realidad se dice que Fujiyama significa montaña que nunca muere, o Montaña Inmortal.


















Se cree que el archipiélago japonés descansa sobre los bordes de cinco placas tectónicas: la placa del Pacífico, la de Norteamérica (o placa Okhotsk, según algunos geólogos), la del mar de Filipinas, la Amur y la Nankai Micro. Esos gigantescos bloques se desplazan, chocan y se
deslizan por debajo y por encima unos de otros,
haciendo que Japón sea más proclive a los terremotos y a las erupciones volcánicas que casi ningún otro país.El monte Fuji se ubica precisamente en el medio del archipiélago, casi directamente encima de donde se encuentran tres de las placas que se mencionaron antes. Por eso ha entrado muchas veces a lo largo de la historia en erupciones violentas.El Fuji que vemos hoy se desarrolló por encima de dos volcanes más antiguos. Hace unos 10.000 años, una de esas viejas montañas, el Ko Fuji Kazan (el “viejo volcán Fuji”, de unos 3.000 metros de altitud), comenzó a expulsar inmensas cantidades de lava en todas direcciones. Durante varios miles de años el Ko Fuji Kazan fue progresivamente tragado por su propia lava, junto con otro volcán aún
más antiguo situado hacia el noreste, el Ko Mitake Kazan (el “pequeño volcán Mitake”). De aquel caos emergió lo que en lo fundamental es la forma de la montaña que ahora existe. Otras
erupciones posteriores dieron los toques finales al hermoso cono que hoy en día podemos contemplar.


















El Fujiyama, a diferencia de los Alpes Japoneses, los cuales se remontan al paleozoico y mesozoico (hace aprox. unos 500 millones de años), el Fujiyama es una montaña reciente, como lo demuestra la forma regular del cono. Hace unos 300.000 años atrás, una fase de paroxismo volcánico elevó un cono muy grande sobre un basamento del terciario, superponiéndolo a otros dos, más antiguos y de menos altura, y creando así este gran volcán que hoy en día levanta tanta
admiración. Su morfología es típica de la franja volcánica Izo-Bonin-Volcano, ha sido plasmada por flujos de lava muy líquida y elástica, lo que ha determinado que se formaran, en cada una de sus laderas, unas pendientes suaves y regulares.
Ya en épocas históricas, hubo numerosas erupciones. La última duró, con algunos intervalos
, del 17 de diciembre de 1707 al 22 de enero de 1708. En aquella ocasión se formaron el cráter que hoy se ve en la pendiente sudoriental y la cumbre llamada Hoei Zan; mientras la ciudad de Edo, la actual Tokio, quedó sepultada bajo un espeso estrato de cenizas y casquijos de lava. Desde aquella última erupción, el volcán ha permanecido inactivo hasta día de hoy.















El volcán ha sido meta de peregrinaciones colectivas desde épocas muy remotas. La primera peregrinación de la que se tiene constancia en un documento escrito, se remonta a junio del año 1500, pero posiblemente muchas más personas subieron al Fujiyama anteriormente para venerar al espíritu. El Fujikko, secta de adoradores del Fuji, nació en el siglo XVI bajo los auspicios de un tal Sakon Hisamitsu Hasegava, de Nagasaki, El proyecto fue llevado adelante por su hijo que creó la secta de los adoradores del Fuji. Entre el año 1603 y 1668 existían ya 808 asociaciones de peregrinos. Los sintoístas han erigido a la princesa Fuji (nombre legendario que se le da al volcán) muchos santuarios en distintas partes del país y en las mismas laderas del volcán. En ellos se celebran fiestas y ceremonias religiosas muy queridas por la población, como por ejemplo la del 26 de agosto. En dicha fecha, se conmemora la fiesta del fuego de Yoshida (Yoshida hi matsuri), durante la cual se ofrecen sacrificios a la diosa y desfilan procesiones en las que aparecen personajes mitológicos enmascarados y cortejos de antorchas, en los cuales participan muchos pueblos, hasta de Tokio.
Otra de las fiestas es la de la clausura del Fuji, que tiene a finales de agosto en la cumbre de la montaña, donde hay otro templete dedicado a la princesa Fuji, en el cual se celebra la llegada del invierno, las primeras nieves y la suspensión de las peregrinaciones colectivas.

En 1936 la zona del Fujiyama fue convertida en Parque Nacional y desde entonces una carretera permite realizar el periplo completo del volcán y visitar la zona delos cinco lagos y el inmenso bosque. Luego se añadió la cadena de Hakone y la península del archipiélago de Izu. En el Fujiyama se juega con el contraste de un volcán recubierto de nieve, en el cual, está rodeado de un bosque prealpino que abarca, excluyendo algunos arrozales, la totalidad del territorio, seguid de una sucesión de altura, la zona de pastos, y las extensiones de lava, y una fauna casi inexistente, siendo los más comunes el oso tibetano y el mono macaco de Japón.

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